17 de Marzo de 1840: Nace José Gabriel Brochero, “el cura gaucho”

Escrito por rodrigo   // marzo 18, 2011   // 0 Comentarios

Se dedicó al servicio de la humanidad doliente y en la campaña se le veía correr de enfermo en enfermo, ofreciendo a todos el consuelo espiritual
José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Villa de Santa Rosa, en las márgenes del río Primero, al norte de la provincia de Córdoba.

El 5 de marzo de 1856 ingresa al Seminario de Nuestra Señora de Loreto y en 1858 concurre a la Universidad Nacional Mayor de San Carlos en donde conoce a varias personalidades que se destacarán en el ámbito nacional, entre las que se encuentra el futuro presidente Celman, con el que inicia una amistad que perdurará a lo largo de sus vidas.

Durante sus años de seminarista en Córdoba, Brochero conoce y concurre a la Casa de Ejercicios que dirigían los jesuitas. Experimenta personalmente la eficacia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio y colabora eficazmente con los sacerdotes que los dirigen.

Los Ejercicios, en realidad han sido la herramienta del Cura Brochero para esculpir en el alma de las personas, las comunidades y la sociedad toda, el espíritu cristiano y sus consecuencias en todos los órdenes de la vida.

El Padre Brochero es ordenado sacerdote en 1866, celebrando su primera misa el 10 de diciembre, a sus 26 años de edad.

A fines de 1867 despuntaba en Córdoba el primer brote del terrible cólera que segó más de 4.000 vidas en poco tiempo. Un testigo del horrendo flagelo lo constata: “Brochero abandonó el hogar donde apenas había entrado para dedicarse al servicio de la humanidad doliente y en la población y en la campaña se le veía correr de enfermo en enfermo, ofreciendo al moribundo el religioso consuelo, recogiendo su última palabra y cubriendo la miseria de los deudos. Este ha sido uno de los períodos más ejemplares, más peligrosos, más fatigantes y heroicos de su vida”.

SUS ÚLTIMOS AÑOS DE VIDA

El 2 de febrero de 1908, casi ciego y sordo, achacoso y con el imperdonable mal de Hansen (lepra), renuncia a su parroquia, imposibilitado de atenderla. Con admirable resignación abrazó la pesada cruz con que Dios quiso probar su trabajosa ancianidad. Sus últimos años son cátedra elocuente de acrisolada virtud.

Entregó piadosamente su alma el 26 de enero de 1914 en su Villa del Tránsito, a sus 73 años de vida. Sus restos, por deseo suyo, descansan en la capilla de la Casa de Ejercicios. Quiso yacer allí para que los ejercitantes lo pisaran y rogaran por él. En la losa, blanca y simple, que perpetúa su nombre, se encuentra esta breve inscripción, síntesis de su vida y de su obra.

FUENTE: EL INTRANSIGENTE


Noticias similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *