EL PADRE MARTINEZ PARTICIPO DE LA MISA MATUTINA

Escrito por rodrigo   // marzo 22, 2010   // 0 Comentarios

Luego de finalizada la misa del día de ayer en la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de los Dolores, se produjo el reencuentro del padre Raúl Martínez con su gente, dado su alejamiento de la Iglesia por los motivos ya conocidos hace varios años atrás.

Al dirigirse a los fieles, apuntaba: «Estos días de fuerte emoción, que como decía recién la canción, las palabras no alcanzan. No encuentro la palabra para poder expresar todo esto que estamos viviendo. 24 años atrás celebraba mis primeras eucaristías con el padre Luis Donato, que era el párroco y hoy recuerdo como ese primer amor que Dios llamaba a traves del sacerdocio en mi persona, para vivir al servicio de la Iglesia y en ese caminar, en donde me fui separando de ese primer amor, pero iba logrando una atención pastoral, a la vez que como dejando de escuchar a aquel que es el autor de toda obra, en la Iglesia y la historia. Hasta que eso desencadenó en una consecuencia lógica de lo que estaba viviendo».

Apuntó más adelante que «es el padre con su amor y misericordia que perdona a su hijo y hoy la eucaristía nos vuelve a regalar una palabra hermosa, que para mí son dos momentos muy fuertes que tiene la liturgia en sí y el llamados de Dios para que nos sepamos descubrir como un padre que ama la vida y a sus hijos, que los ama debido a que son hijos, no porque sean buenos».

Insistió en el amor de los padres a sus hijos, ya que le respetan esa libertad, «que todavía no termina de encontrar el sentido en descubrir ese amor originario que se le dio en la vida por amor; puedo decir que no solo he sido testigo de muchos hermanos con relación al ministerio, que lo vivieron, sino que ahora me tocó y me toca vivirlo en carne propia. No quise escuchar a ese padre, pretendía hacer mi propio proyecto de vida. Ese es mi pecado, mi error, que fue años atrás, que se expresó en la circunstancias de la vida, el dejar el ministerio, pero como todo padre y toda madre, no deja de luchar para que ese hijo sea salvado. Por eso en ese camino diario de la vida, que hacemos todos, tratando de buscar la felicidad, es donde también fui viviendo un sufrimiento y un angustia de estar lejos de ese primer amor; de estar lejos del amor verdadero, que mi vida no tenía sentido si no vivía con una respuesta a ese amor que Dios me llamaba».

Martínez señaló en otro momento de su expresión que « el pecado destruye en lo más escencial, dado que tenemos la capacidad de poder dar lo que somos, de ahí que tuve que reconocer para seguir subsistiendo en esta necesidad de querer volver a Dios, de pretender seguir viviendo, que ya que había pecado contra El».

Dijo haber pedido perdón a la Iglesia en la figura de los pastores: «Por eso hoy (por ayer), también en esta comunidad, si bien hay gente que se encuentra muy agradecida y contenta por aquellos años que trabajamos juntos, igualmente hay quienes sufrieron, aquellos que padecieron heridas causadas por mi falta de amor, por mi pecado. Por eso les quiero pedir perdón a la comunidad completa», solicitando a aquellos que aún no lo perdonaron, «que se animen a dejarse amar y a ir dejando las piedras sueltas de las manos, a los fines de que junto con esas manos libres, limpias, nos podamos abrazar y sostenernos en este camino de la vida. No podemos aferrarnos de las manos, juntos, si tenemos piedras; si las manos están ocupadas, no podemos tomar al otro».

Finalmente dijo que había encontrado muchas manos sin piedras, «que no me condenaron, sino que tuvieron amor y misericordia, como nuestro Padre del cielo, a los efectos de poder sostenerme en el camino de nuestra casa».

Fuente e Imagen: Diario Democracia


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