Hace 17 años dejó los hábitos por una mujer, pero ahora vuelve a ser cura

Escrito por rodrigo   // marzo 20, 2010   // 0 Comentarios

Un párroco cordobés que hace 17 años había dejado los hábitos para mantener un noviazgo con una mujer decidió ahora volver a ejercer como sacerdote, luego de que la relación amorosa no prosperara. Se trata de Raúl Martínez, quien es reconocido públicamente por su trabajo luego del trágico aluvión de San Carlos Minas, ocurrido en 1992. Un año después de aquel episodio había dejado el sacerdocio por una mujer, aunque el noviazgo no funcionó.

Por tal motivo, Martínez, de 50 años, inició los trámites y mañana oficiará misa otra vez en la localidad cordobesa de Villa Dolores. “Es impresionante la respuesta que este regreso ha tenido en amigos y conocidos, es un regalo de Dios”, indicó Martínez en declaraciones publicadas por el diario cordobés La Voz del Interior.

Su vida eclesiástica en Córdoba.

En 1986 fue ordenado cura y comenzó su tarea en Villa Dolores, donde -entre otras acciones- se lo recuerda por haber montado la campaña solidaria “Corazón de Dios”, que sirvió para que 12 familias sin recursos construyeran su casa, tarea en la que el cura participó personalmente. Luego fue párroco de San Carlos Minas, donde el 6 de enero de 1992 un aluvión de agua y barro desbordó el arroyo que atraviesa el pueblo y destrozó todo, dejando 35 personas muertas. “El dolor de la destrucción fue terrible; si algo bueno queda de aquello fue la solidaridad de la gente”, recordó quien luego fue vicario en Villa Cura Brochero, hasta que en 1993 dejó los hábitos.

Al ser consultado sobre su retiro de la actividad eclesiástica afirmó: “Creo que después del aluvión de San Carlos vino mi aluvión interior, se removieron cosas de mi vida pasada”. “Me fui del sacerdocio porque había entrado en una gran crisis; no tenía crisis de fe, mi problema era que estaba llevando una doble vida, me había enamorado, pensaba en formar una familia, y mi compromiso con la verdad hizo que yo dejara el sacerdocio”, relató.

El noviazgo no prosperó.

Sin embargo, el noviazgo no prosperó y comenzó un proceso, en lo personal, que admite como “difícil”. Para ganarse la vida una vez que dejó los hábitos, vendió aceitunas en un negocio en la ciudad de Córdoba, puso un quiosco en Mina Clavero, fue herrero y también pintor de obras. Además fue estudiante de filosofía y vivió un tiempo en Rosario trabajando en una fundación con chicos de la calle.

“Nada me conformaba, entré en una crisis muy fuerte y llegué a una situación límite, de no encontrarle sentido a la vida. Pero pude hacer una terapia con un amigo psicólogo, que fue quien más me contuvo”, explicó. Martínez reveló que “una tarde de 2001″ en la que estuvo sentado junto al río Suquía decidió “volver a ser cura”. “Vi que me había equivocado, y que tenía que volver a la casa del Padre, desde entonces soy como el hijo pródigo que vuelve”, dijo Martínez.

Fuente: Diario Jornada


Noticias similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *