La Vuelta Altas Cumbres, en primera persona

Escrito por rodrigo   // marzo 28, 2011   // 0 Comentarios

El periodista Roberto Battaglino participó de la primera edición de la carrera, y lo cuenta. Las nubes, el camino, la vida en sí mismo. Una crónica emocionante.

Techo de Córdoba, te estoy pedaleando. En lo más alto, en esa planicie a 2.200 metros, las nubes a veces están abajo como una alfombra y de a rato te envuelven, te enfrían, hasta que sale el sol y pega, vaya si pega. Ahí, ha llovido bastante y sobran charcos, arroyos y barro, mucho barro. La primera Vuelta a las Altas Cumbres tuvo un debut muy prometedor, bien organizada, como para instalarse en el calendario de las competencias de mountain bike.

Arrancó en una Mina Clavero que con la competencia suma un atractivo más en esta larga temporada. Medio millar de ciclistas comenzamos ahí nomás a trepar y trepar con esa belleza que es el viejo camino de las Altas Cumbres, que le iba abriendo antes del Giulio Cesare ventanitas en la niebla para apreciar la inmensidad de Traslasierra. Y la subida es atractiva pero se devora las piernas, mientras uno ve a profesionales subir a toda marcha por las empinadas cuestas.

¿Cómo se consigue más aire? ¿Cómo se relajan las contracturados muslos?¿Cómo se racionaliza energía? Qué suerte haberse encontrado con el profe Rubén. Sus consejos se suman a la de la experta Silvina, y uno llega a la escuela Padre Liqueño, donde la inmensidad se la enfrenta a puro pedal.

Después, la adrenalina de bajar por huellas cortadas, llenas de piedras. ¿Cuánto falta para Ambul? Lo que ese maestro de la vida, amigo y hermano del alma que es Carlos te enseñó: pedalear es como vivir, y viceversa.

Techo de Córdoba, te pedalee. Llegué. La camiseta de Roncedo está toda llena de barro, pero esa camiseta, llena de grandeza, no se mancha.

A elongar, a hidratarse, a sentir orgullo de que Córdoba pueda tener estas competencias, como la que viene en un mes, el Desafío del Río Pinto, la principal carrera de mountain bike de Sudamérica. En esa, como la de ayer, llegar es ganar. Como en la vida.

FUENTE: LA VOZ DEL INTERIOR


Noticias similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *