Los “chicos” también se prenden del boom

Escrito por rodrigo   // enero 13, 2011   // 0 Comentarios

La buena temporada turística también bendice a las localidades pequeñas, paraísos escondidos (y no tanto) en los que el verano pinta para récord.

“No hay más localidades”. Ese cartelito que muchas veces se jactan de colgar los productores de las obras porteñas que vienen a Villa Carlos Paz, es también el mismo mensaje que ya comienzan a exhibir algunas pequeñas localidades turísticas de las serranías.

Acostumbrados a medir el éxito de una temporada estival a partir de lo que informen Mina Clavero, Villa Carlos Paz o Santa Rosa de Calamuchita, muchas veces se olvidan esos pequeños paraísos serranos que verano tras verano se convierten en los oasis de miles de turistas que se desparraman huyendo del ruiderío.

“No le quiero exagerar, pero este año ha venido un 20% más de gente”, dice con tono pueblerino Bernardo Bártoli, jefe comunal de Las Rabonas, en Traslasierra. Por sus callecitas de tierra deambulan turistas buscando el milagro de una cabaña vacía. Pero en los 34 establecimientos habilitados (1.200 plazas) es cada vez más complicado encontrar lugar, sobre todo en enero. “La verdad, es una temporada excepcional”, dice.

Pinta bien. Otro jefe comunal que camina orgulloso es Hugo Maldonado, de Casa Grande, Punilla Norte. “La temporada viene muy bien, estamos con mucha gente”, responde muy conforme con los 12 días que lleva enero. “Estamos teniendo más gente que los años anteriores, y eso que no hemos llegado a la mejor etapa”, dice Maldonado. Es que todo sitio turístico de esa zona recibe la bendición del lleno total durante el festival de Cosquín, cuando no hay plazas hoteleras disponibles en 100 kilómetros a la redonda. “Es una fecha que se espera todo el año”, se entusiasma, convencido que el 70% de ocupación actual se convertirá en 100 a partir del 21 de enero.

Además queda claro es que no hace falta tanta infraestructura para que los visitantes lleguen como hormigas. Basta darse una vuelta por Villa Cerro Azul, cerca de Agua de Oro, donde no hay cabañas, ni complejos, ni hosterías, ¡ni si quiera un restaurant! pero la gente llega igual.

José Pérez es el jefe comunal, y explica esta invasión. “Acá somos 220 personas, pero en esta época se cuadruplica la población y pasamos los 800”, sostiene orgulloso.

FUENTE: DIA A DIA


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