Nono, una caricia de la naturaleza en Córdoba

Escrito por rodrigo   // abril 15, 2010   // 1 Comentario

El valle de Traslasierra tiene paisajes agrestes de extrema belleza, y Nono y San Huberto no son la excepción.

Ríos mansos, caminos que se pierden en las sierras o un verde infinito de árboles: desde donde se lo mire, Nono es un bello lugar. De una belleza tan particular se trata que cualquier momento del año resulta estupendo para conocerlo. Pequeño como es, parece imposible que este poblado cordobés del valle de Traslasierra ofrezca tanto para disfrutar.

Es que si bien su principal capital es la naturaleza que crece al pie de las imponentes Altas Cumbres, el potencial turístico se extiende hacia su historia, la infraestructura de calidad (desde campings y cabañas hasta excelente nivel de hotelería) y la buena comida.

Desde una de las orillas del río Los Sauces se divisan sierras que asemejan los “senos de una mujer”, justo el significado de Nono, que deriva del legado aborigen (ñu ñu). Los Sauces es uno de los ríos emblemáticos de la zona. Su geografía lo dibuja de arena y aguas tranquilas, a diferencia del río Chico de Nono cuyo cauce se esconde entre piedras y abre tentadoras hoyas para nadar. Imperdible es aquí el balneario Paso de las Tropas.

Como es de esperar, en el medio del pueblo está la plaza principal, y muy cerca la iglesia, otro de los paseos obligados. En temporadas de mayor afluencia turística la plaza se convierte en el lugar para encontrarse con espectáculos y feria de artesanías. La rodean viejos almacenes, lugares de comida, bares acondicionados para cenar o disfrutar de exquisitos desayunos durante la mañana.

Ya sea que se elija el camino de las Altas Cumbres que termina en Mina Clavero, pasando por Arroyo de los Patos, o bien rodeando las Sierras Grandes y haciendo uno de los recorridos más bonitos que ofrecen Córdoba y parte de San Luis (desde Merlo hasta San Javier, Las Rosas o Los Hornillos, entre otros sitios) el paisaje que antecede a la llegada a Nono es un anticipo de su encanto.

Una vez allí, cada lugar se construye de inmediato en un recuerdo, en una imagen que siempre invita a volver. Alcanza con conocerlo, es una caricia de la naturaleza.

San Huberto

Entre los poblados cercanos a Nono (apenas a cinco kilómetros) está San Huberto. Aunque es casi imperceptible para los que recorren la zona, vale la pena hacer un alto, visitar una de las casas de té, probar las tortas artesanales, comprar dulces caseros y hasta animarse a la fangoterapia (tratamiento para la salud con arcilla).

Otro sitio imperdible de Nono es el Museo Rocsen. Un caballo tibetano cocido a barro de mil años de antigüedad, lacrimatorios del año 200 d.c.y animales de las más diversas especies embalsamados son algunos de los más de 25 mil objetos y piezas que ofrece este museo (www.museorocsen.org).

Polifacético como ninguno, el museo fue fundado en 1969 por un coleccionista francés de vocación, Juan Bouchon. Está ubicado a cinco kilómetros de Nono y permanece abierto todo el año, desde las nueve de la mañana.

Para visitarlo hay que armarse de paciencia, recibe un buen número de turistas y recorrerlo lleva tiempo por la cantidad de información que guarda. organizado por temas que abarcan áreas de arqueología, biología y antropología, entre otras.

A pesar de la cantidad de piezas en exhibición y de no contar con un buen discurso museológico, los chicos salen fascinados del Museo Rocsen.
( la capital.com)


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1 COMMENT

  1. Por Imprenta Málaga, abril 16, 2010

    Es maravilloso!

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