Rosario y Alejandro

Escrito por rodrigo   // mayo 25, 2010   // 0 Comentarios

Protagonistas de una historia amor que creció al calor del trabajo cotidiano, la paciencia, el cariño, la pasión y la entrega mutua. Alejandro Paredes cuenta que conoció a Rosario “en la calle”, Rosario se increpa y responde que no, que “lo conoció cuando iba a misa”. Ella vivía en San Lorenzo, él en Mina Clavero. La primera vez que vieron no se hablaron, luego se cruzaron una vez más y allí si se saludaron. Desde ésa vez quiso el destino que no volviesen a encontrarse sino hasta mucho tiempo después.

Rosario recuerda que ella estaba trabajando en la ciudad de Córdoba y que una tarde fue a pasear al parque Sarmiento con su prima. Ése mismo día, Alejandro estaba por el lugar de modo que, por casualidad o capricho  del destino, se reencontraran aquella vez.

Desde ése día Alejandro pidió permiso para visitar a Rosario en casa de su abuela (lugar en el que ella se alojaba mientras trabajaba en la capital cordobesa).

Alejandro y Rosario estuvieron de novios dos años y se casaron el 30 de junio de 1934 en la iglesia de Villa Cura Brochero.

Luego construyeron su “ranchito”, -en palabras de don Alejandro-, en la zona que actualmente se conoce como Villa Luján, a pocas cuadras del centro de Mina Clavero. 

Don Alejandro trabajó muchos años como jornalero, viajó kilómetros para emplearse en las cosechas de maíz en Santa Fe; también repartió pan “de Cura Brochero hasta Las Rabonas en sulky” y durante muchas temporadas trabajó en uno de los hoteles tradicionales de la villa.

Mientras, Rosario cumplía con las tareas de la casa y cuidaba de los tres hijos que recibieron “como un regalo de Dios”, según coinciden ambos.

Con mucho esfuerzo pusieron un almacén de ramos generales al lado de su casa. Trabajaron allí por más de veinticinco años. Aseguran que nos les fue mal y que les permitió mantener a su familia. Un buen día decidieron vender “porque ya estaban medio cansados” y se dedicaron a disfrutar de  estar juntos.

A casi setenta y dos años de haber pasado por el altar Rosario y Alejandro mantienen viva la llama de su amor y coinciden cuando afirman que “fue el destino y la voluntad de Dios” la que unió sus vidas.

Juntos son felices y su el amor que se tienen los sostuvo y les ayudó a reponerse ante la pérdida de un hijo que recién comenzaba a transitar su paso por la vida.

Cuando les preguntan cuál es el secreto para mantener su unión tanto tiempo ambos contestan al unísono: “el amor”. “Todas las parejas deben tener problemas pero hay que tener paciencia y seguir para adelante” remata Rosario.

Juntos compartienron setenta y tres años, todo un orgullo para sus vecinos, todo un orgullo para Mina Clavero. El pueblo entero los saludó cuando festejaron las siete décadas de vida compartida. Un poeta plasmó ese homenaje en unos versos que pintan este gran amor que es parte ya de la historia de la villa:
 
“Alejandro Paredes y Rosario Pérez
El pueblo todo levanta sus banderas
Villa Luján es luz y primavera
En este aniversario tan sentido
La bendición de Dios ha permitido
Setenta años de vida con orgullo
Unidos como se unen dos capullos
Para siempre y por siempre renacidos”.
 
(Fragmento de un texto que el poeta Ramón Cortéz escribió en ocasión del aniversario número setenta de la pareja)

(Mina Clavero.gov)


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